Cómo entender esa fuente de energía llamada
dinero |
| Por: Francisco
Cáceres Senn |
Dinero.
¿Quién
no quiere más del que tiene?
Carlos
Slim, tal vez…
Bill
Gates, quizás…
Usted,
a lo mejor…
Pero
lo que sí casi le puedo asegurar es que muchas personas que lo
desean no aceptan el desearlo. Se les hace inmoral desear dinero,
más dinero.
Yo
crecí, tal vez como usted, con palabras de mi padre del tipo
“cochino dinero” o “podrido en dinero” o “lo único que quiere es
dinero (en tono despectivo)”.
Mi
padre odiaba el dinero y siempre quiso tener más, pero no pudo.
Dos
historias más…
Recientemente recibí una llamada de una persona cercana con la que
hacía varios años no tenía relación alguna. Me saludó con tono más
que cariñoso y procedió a relatarme los pormenores de sus años más
recientes.
Al
final de la llamada y de manera más que sutil, me comentó de ciertas
personas que por mi culpa lo estaban pasando mal económicamente.
“Ahí está”, pensé. De nuevo, después de años de no hablarme y yo
sabiendo los sentimientos verdaderos que esta persona siente por mi
(muy lejos del amor y del afecto sincero), estaba tratando de
obtener lo que parecen todos odiar, dinero.
Estuvo
dispuesta a llamarme, elogiarme falsamente, modificar su tono de voz
para parecer víctima, hablar con alguien a quien no quiere. Y todo,
¿por qué? Por dinero.
Obviamente, si me llama diciendo “Te llamo a pesar de que me das
asco y cada vez que me preguntan que si te conozco, lo niego
rotundamente, pero necesito dinero y quiero que tú me lo des” o algo
por el estilo, no estaría yo muy dispuesto a soltar la plata,
¿cierto?
Se
puede pensar que esta persona no tiene dignidad y que por algo tan
despreciable como el dinero, usted y yo no tomaríamos el teléfono y
haríamos esa llamada. Humillante.
No
estoy tan seguro.
¿Dónde
está el problema?
Yo no
soy un genio, pero creo que el problema está en nuestra relación con
el dinero. Y sobretodo con la aceptación de que sí lo queremos.
Vamos,
creo que tenemos que aceptar con toda nuestra alma y con toda
nuestra intención que sí queremos dinero, más dinero, mucho más
dinero. Tanto que no sepamos qué hacer con él.
¿Todavía piensa que esto último es posible? No sea ingenuo, siempre
sabrá qué hacer con él, no importa qué tanto tenga.
Creo
que el problema no está en hablar con alguien a quién no queremos,
si no en no ser honestos. Hoy en día, yo acepto que hacer la llamada
es correcto si se dice algo así como “reconozco que no te quiero ni
me caes bien y a pesar de ello, creo que tenemos algunos asuntos
relacionados con dinero que quisiera discutirlos contigo…”
Fuera
dignidad, sentimientos de humillación y todas esas interpretaciones.
Reconozco que sí quiero dinero. Punto. Puede que lo obtenga, puede
que no, pero lo intenté honestamente.
Es
como un hombre que no reconoce que desea a una mujer por miedo a que
dicha mujer no le corresponda. No es la mejor estrategia para
conseguir pareja, créame.
Los
vendedores tratamos como damas a clientes déspotas, insultantes o
caprichosos y todo esto, ¿por qué? Ya sabe la respuesta, por dinero.
Si
conociese la verdadera naturaleza del dinero, no haría falta nada de
esto. Pero mientras no la conozca, le recomiendo los siguientes 2.5
secretos de la aceptación del dinero:
1.
Acepte de manera total e indiscutible que sí desea más dinero en su
vida. Dígale a los cuatro vientos, si es posible.
2. Sea
honesto cuantas veces pueda. A esta táctica se le conoce como
“diferenciación por honestidad” y funciona muy bien. Distíngase de
la competencia al ser usted directo y honesto aceptando que uno de
los factores más importantes de la relación con sus clientes es el
dinero que va a ganar. Elimine frases como “a mi lo único que me
importa es su satisfacción” porque no son ciertas. Sí nos importa la
satisfacción del cliente pero no es lo único. Cada vez que no es
honesto, lo que está reflejando son sus miedos y nada más.
2.5.
Estudie el dinero, lea acerca del dinero, piense en dinero. Vea el
DVD El Secreto y estúdielo enterito. Lea el libro de Kiyosaki “Padre
Rico”. Esto ayudará a cambiar su conocimiento acerca de la verdadera
naturaleza del dinero y aprenderá a generarlo con el mínimo
esfuerzo.
Si se
obsesiona mucho con el dinero, no se inquiete. Cualquier terapeuta
le ayudará gustoso a corregir esta obsesión por unas cuantas
monedas.
Piense
en ello,
Francisco Cáceres Senn
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